Volver a mi esencia
¿Sabes? A veces crecer es simplemente volver a aquello que te conecta con tu niño interior.
Esta foto me representa.
Mi esencia más pura.
Curioso.
Travieso.
Explorador.
Aventurero.
Ligero.
Alegre.
Amoroso.
Mi yo más real.
Mi niño interior.
—
Hace cuatro meses probé el camping y el hiking por primera vez.
Algo que me llamaba la atención desde hace años.
Recuerdo que en Twitter (back then) veía fotos de bosques y paisajes increíbles y siempre pensaba:
“Algún día voy a hacer eso.”
Las guardaba.
Las retuiteaba.
Las soñaba.
Y sin saber exactamente cómo… ese “algún día” llegaría.
—
Todo comenzó con un pequeño primer hábito: caminar.
Caminaba para dejar el cigarro.
Y sin darme cuenta, esas caminatas se convirtieron en un puente hacia algo más grande:
volver a conectar conmigo mismo.
Caminar me llevó al hiking.
El hiking me llevó a la naturaleza.
Y la naturaleza me llevó a reencender mi esencia más pura.
A reencontrarme con mi niño interior.
—
Al principio dudé.
Nadie cercano lo hacía.
No era algo “común”.
Y sí… daba miedo.
Un poco.
Y un chingo a la vez.
Ir solo.
Sin conocer a nadie.
Sin saber qué esperar.
Pero confié.
Ignoré la validación externa.
Y di ese primer paso.
Ese fin de semana… cambió todo.
—
Descubrí un nuevo hobby.
Reconecté con esa esencia que vive dentro de mí.
Volví a una forma más renovada de estar presente.
El camping me enseñó que en medio del bosque no importa:
el trabajo,
el estatus,
los pendientes,
las exigencias,
las historias que cargamos.
Solo estás tú.
Tu esencia.
El silencio.
La conexión.
“Adultos” siendo niños otra vez.
—
Ahí comprendí
por qué los hobbies son tan importantes.
Porque nos regresan a casa.
A esa versión ligera, curiosa, viva.
Que quizá estaba un poco apagada.
Esperando a ser reencendida.
Descubrirlos.
Redescubrirlos.
Volver a ellos.
Esa también es una forma de crecer.
Así que, si te sirve,
toma esto como tu recordatorio:
atrévete a explorar (o reexplorar) lo que te llama,
aunque nadie más lo entienda.
—
Ánimo.
Te mando un fuerte abrazo,
JP


